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Los millennials y las instituciones financieras tradicionales: historia de un desencuentro

20 Diciembre, 2016 234

La crisis financiera de 2008 cambió la perspectiva y los planes de futuro de los millennials, a los que muchos pilló cuando apenas acababan de estrenar la edad adulta. En estos años han tenido que adaptarse a una situación económica y laboral delicada, que unida al avance de las nuevas tecnologías, ha provocado que su relación con las finanzas y el dinero sea muy distinta a la que tenían sus padres o generaciones anteriores.

millennial fintech

Millennials: impulsores de la transformación de la banca tradicional

La forma en que los millennials consumen y se relacionan con la industria, financiera o del tipo que sea, es relevante porque de ellos dependerá en gran medida su devenir en los próximos años. Según varios estudios en el 2020 los millennials (nacidos entre 1980 y el 2000) supondrán el 50% de la fuerza laboral mundial , una cifra que aumentará hasta el 70% en 2030.

Algunos de ellos son nativos digitales, y otros empezaron a familiarizase con internet desde bien jóvenes. Son por naturaleza innovadores y están familiarizados con las nuevas tecnologías. Su relación con la banca es como la que mantienen con su operadora móvil o su tienda de ropa favorita: quieren un servicio rápido, accesible y que les dé libertad de elegir. No se “casan” con nadie y prefieren comparar alternativas o mirar qué opinan otros usuarios antes de decantarse por una u otra opción.

Todas estas condiciones, hasta hace poco tiempo, era muy difícil encontrarlas en un banco. Sus servicios indiferenciados y su escasa o nula flexibilidad hacía que les vieran como un ente autoritario, ajeno a sus necesidades. De ahí que los millennials hayan optado por otros servicios alternativos para gestionar su dinero y sus finanzas personales: las fintech.

Con ellas manejan sus ahorros con la facilidad de una aplicación móvil y están accesibles las 24 horas y en cualquier momento. Además, cumplen sus expectativas porque les ofrecen lo que buscan, hablan el mismo idioma y no les exigen ataduras.

Cuando el millennial quiere algo, lo quiere cuanto antes. La inmediatez no es un aliciente para ellos, sino prácticamente una exigencia; y más aún si utilizan un servicio desde el móvil, donde el tiempo de espera no puede superar los 5 segundos, o lo abandonarán. Por eso para ellos es inimaginable aguantar una cola de media hora para pedir un préstamo en la sucursal de un banco. Ni para cualquier otra cosa: un estudio de la publicación Business Insider recogía que el 75% de los millennials visita las oficinas una o ninguna vez al mes, y que el 41% elige su banco según la usabilidad de su aplicación móvil.

El uso “millennializado” de las finanzas se extiende a todas las generaciones

Pero es que esta generación está contagiando su comportamiento a las demás, haciendo que cambie la relación de un amplio segmento de los consumidores con los proveedores de servicios financieros. En particular en España hay una gran predisposición a adoptar nuevas soluciones y tecnologías que ofrezcan alternativas más sencillas y cómodas en los métodos de pago y la gestión del dinero. Además los españoles cada vez son menos fieles: según un informe de Fujitsu sobre la evolución de los servicios financieros, el 80% ha cambiado de banco alguna vez y casi la mitad lo ha hecho en los últimos cinco años. Una estadística que en el caso de los millennials se multiplica: 1 de cada 3 están dispuestos a cambiar de banco en los próximos 90 días.

Esto dibuja un escenario en el que por un lado las fintech y servicios alternativos digitales como MoneyMan tienen muchas oportunidades de convertirse en jugadores clave y de atraer a un gran número de clientes. La “millenialización” de los servicios financieros obliga a las entidades tradicionales a brindar servicios digitales de calidad superior y a innovar constantemente para satisfacer las expectativas de los usuarios, y a ofrecer soluciones adaptadas a los nuevos hábitos, como, por ejemplo, ofrecer productos a usuarios, aunque no sean sus clientes.

Escrito por Lara Olmo de Miguel

@Laoldemi


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