Procrastinar: es pereza o tiene una raíz emocional

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7 min
Actualizado
28 nov 2025
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Cuántas veces has escuchado la frase «lo haré mañana.» Se trata de una sentencia que aparentemente resulta inofensiva, pero que conviene tenerla muy presente para que no sea la que guía nuestro día a día.

Acciones como dejar la declaración de la renta para el último momento, posponer un curso online o retrasar la reorganización de tus finanzas personales al mes siguiente son síntomas claros de que estás procrastinando. Pero, ¿qué significa realmente procrastinar? ¿Es solo pereza o hay algo se esconde detrás de ese modus operandi vital?

En el blog de MoneyMan, creemos que la gestión del tiempo y la toma de decisiones financieras son dos cosas que están estrechamente vinculadas. Entender lo que representa la procrastinación es el primer paso para tomar el control efectivo sobre tu dinero y, en definitiva, las riendas de tu vida.

Definición de procrastinar

Empecemos primero por el significado de procrastinar. Es una palabra que proviene del latín procrastinare, que significa «dejar para mañana». En esencia, es el acto de postergar voluntariamente tareas importantes, a pesar de saber que este retraso te perjudicará a largo plazo.

La creencia popular es que procrastinar es pereza. Sin embargo, la ciencia psicológica nos dice algo muy diferente. La pereza implica apatía, desgana y falta de energía.

El procrastinador, por el contrario, a menudo se mantiene muy ocupado… haciendo cualquier cosa menos la tarea importante. Fregar los platos, enviar un email u organizar el armario se vuelve de repente prioritario cuando hay que hacer frente a algo que nos genera malestar.

Este es el asunto capital: procrastinar es una estrategia de regulación emocional, no un defecto de carácter.

Significado psicológico de Procrastinar

Mucho se ha escrito acerca de este fenómeno, pero ¿Qué dice la psicología acerca de la procrastinación?.

Diversos estudios, como los llevados a cabo por el prestigioso profesor Tim Pychyl, doctor en Psicología, director del Centro de Iniciativas Educativas y profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Carleton (Ottawa, Canadá) revelan que procrastinamos para aliviar las emociones de carácter negativas en el corto plazo.

La tarea o trabajo que retrasamos nos genera habitualmente sentimientos de ansiedad, aburrimiento, inseguridad, frustración o incluso miedo al fracaso.

Así que nuestras neuronas buscan el camino más sencillo hacia una recompensa inmediata, y por tanto toma la decisión de posponerlo y alejarse de esa sensación irritante.

¿Cuál es la causa de la procrastinación?

No hay un único factor, sería la suma de varios:

Miedo al fracaso

Este temor paraliza ante tareas desafiantes, ya que el cerebro activa un modo de «lucha o huida» para evitar el dolor emocional de un posible error o no cumplir expectativas propias o ajenas.

Postergar se convierte en una evitación temporal que refuerza la autocrítica y bloquea el aprendizaje de errores, perpetuando un ciclo de inacción.

En situaciones difíciles, como exámenes o proyectos laborales, esta causa genera ansiedad crónica y fatiga emocional.​

Miedo al éxito

Aunque contraintuitivo, el éxito implica mayores responsabilidades, escrutinio y cambios vitales que generan estrés, llevando a posponer para mantener la comodidad de lo conocido.

Quienes lo experimentan temen no sostener un alto nivel de rendimiento, prefiriendo la seguridad de la inactividad ante la incertidumbre de nuevas expectativas.

Esto es común en personas con baja tolerancia a la frustración, donde el cerebro prioriza gratificaciones inmediatas.​

Perfeccionismo

La exigencia de resultados impecables desde el inicio crea parálisis, ya que la perfección parece inalcanzable y es preferible no empezar a arriesgar un trabajo «imperfecto».

Vinculado al miedo al fracaso, fomenta autocrítica extrema y evita el progreso al priorizar la idealización sobre la acción real. En la práctica, lleva a reformular tareas como «suficientemente buenas» para romper el bloqueo.​

Inseguridad

Surge de pensamientos como «no soy lo suficientemente bueno», derivando en baja autoestima que duda de las capacidades propias y confirma miedos mediante la inacción.

Esta sensación de incompetencia se agrava con autocrítica acusada, convirtiendo la procrastinación en un síntoma de autoimagen debilitada.

A menudo se asocia con evitación de retos y síndrome del impostor.​

Falta de claridad

Tareas vagas o abrumadoras, como «organizar finanzas», confunden al cerebro sin un punto de partida claro, optando por distracciones inmediatas en lugar de estructurar pasos concretos.

La desorganización cognitiva y pobre gestión del tiempo agravan esto, haciendo que todo parezca urgente sin priorizar.

Dividir en subtareas específicas reduce esta barrera emocional.

8 técnicas para dejar de procrastinar

Una vez sabes que has comprendido que no es que seas un vago, sino que estás gestionando mal una emoción muy concreta, puedes aplicar esta serie de estrategias concretas.

1. La Técnica de «Sólo 5 Minutos”: 

Comprométete con la tarea que tantos quebraderos de cabeza te trae durante solo 5 minutos. Cualquiera tiene la capacidad de aguantar 5 minutos.

A menudo, arrancar es la parte más difícil, y una vez superada la fase inicial, es más fácil seguir con el proceso.

2. Divide y vencerás

El significado de procrastinación es un sinónimo de «sobrecarga». Así que desmenuza tus grandes objetivos, como por ejemplo «Ahorrar para la jubilación» en pequeñas acciones concretas como «Transferir hoy 50€ a mi cuenta de ahorro”.

Las tareas pequeñas tienen un componente mucho menor de intimidación y, por tanto de ser susceptible de procrastinación. 

3. Identifica y gestiona las emociones

La próxima vez que sientas el impulso de procrastinar, detente un instante y pregúntate:

«¿Qué estoy sintiendo realmente?»

→¿Es miedo?

→ ¿Aburrimiento?

→¿Frustración?

❗❗❗ Nombrar la emoción que sientes (como «esto es ansiedad»), realiza una respiración consciente 4-4-6 —inhala por la nariz contando hasta 4, retiene el aire 4 segundos y exhala lentamente por la boca hasta 6— para activar el sistema nervioso parasimpático y reducir el estrés inmediato, luego regresa al presente quitándole poder a esa emoción

4. Fuera distracciones

Mantén el foco en tu objetivo y elimina distracciones.

Por ejemplo, cierra las pestañas del navegador que no necesites o silenciar todas las notificaciones del móvil son dos acciones sencillas que aumentan de manera exponencial la concentración para alcanzar tus metas. 

5. Habla contigo mismo

En lugar de repetirte «Tengo que hacer la declaración de la renta», prueba otra frase del estilo  «Yo elijo hacer la declaración de la renta para tener paz mental y evitar sanciones».

Este pequeño hábito de cambiar las palabras te proporciona calma y te da la sensación de control.

6. Date pequeñas recompensas

Es tu subconsciente el que busca una recompensa inmediata al evitar la tarea. Sé más listo que él. Planifica una recompensa para después de completar la tarea: ver un capítulo de tu serie favorita, quedar a tomar algo con un amigo, un rato de lectura. Asocia la finalización con algún hobby.

7. «Cómete esa Rana»

Se atribuye al escritor estadounidense Mark Twain la frase: «Si tu trabajo es comerte una rana, es mejor hacerlo por la mañana».

Te la traducimos: Haz como primera tarea del día el trabajo que más te cueste. La liberación emocional y la sensación de logro te impulsarán durante el resto de la jornada.

8. Se autocompasivo

Tampoco te castigues por procrastinar, ya que únicamente conseguirás que el ciclo de sensaciones negativas vaya a peor.

En lugar de martirizarte, acéptalo, al fin y al cabo, nos pasa a todos: «Me he retrasado, es normal, todos lo hacemos a veces. Ahora, ¿cuál es el siguiente pequeño paso que puedo dar?».

💡 De la evasión a la acción

Como hemos visto, procrastinar no es un mero error en la gestión de tu tiempo, es un fallo en lo que a gestión de emociones se refiere. Cuando sabes reconocer su verdadero significado psicológico, puedes dejar de juzgarte por ser «vago» y empezar a abordar la causa real.

En MoneyMan creemos firmemente que una vida financiera de calidad comienza por unos hábitos mentales sanos. Aplicar estas estrategias no solo te va a ayudar a presentar tus impuestos a tiempo, sino a construir la confianza y disciplina necesarias para alcanzar tus metas económicas a largo plazo. Deja de posponer tu bienestar. Tu futuro yo te lo agradecerá.

Y tú, ¿También procrastinas?, ¿Qué tarea llevas tiempo posponiendo? ¡Cuéntanoslo abajo en los comentarios y apliquemos la primera estrategia juntos!.

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