¿Cómo reunificar deudas?

Son abundantes los anuncios que se pueden ver en la actualidad, por parte de entidades bancarias y de crédito, que ofrecen disminuir la cuota mensual de los préstamos a través de la reunificación de deudas. La premisa en la que se basan es la de juntar o reunir todo lo que una persona en concreto debe en una sola entidad, para que la cuota que se derive sea menor.

El producto de este servicio se encuentra orientado a dar respuesta a las necesidades que plantean aquellos particulares que se encuentran con importantes dificultades a la hora de hacer frente a sus deudas. En muchas ocasiones, los hipotecas se acumulan, así como los préstamos personales, los intereses de las tarjetas de crédito u otros adeudos que pueden ser demasiado para un particular que, en el momento de pedirlos, no realizó bien sus cálculos y se encuentra en una situación límite. Esto puede desembocar en que la persona en cuestión se encuentre en deuda con varios acreedores.

En estos casos, la reunificación de deudas puede ser una magnífica solución. Dicho mecanismo ofrece la posibilidad al cliente de responder frente a un acreedor únicamente del total de la deuda que deba en ese instante. Además, el proceso de renegociar las condiciones de préstamo será mucho más factible, pudiendo obtener cuotas más interesantes que si se tratase de muchos acreedores.

Sin embargo, es necesario resaltar que en ocasiones dicho producto podría crear aún más perjuicios a aquellos clientes que se encuentren en una situación débil económicamente hablando. La reunificación de deudas puede dar lugar a que se originen periodos de amortización más extensos o con mayores intereses que los que se pagarían a los acreedores primeros u originales. Es muy común que en los primeros meses tras la reunificación el coste disminuya, dando un pequeño colchón al deudor, pero que a medida que van pasando los años, la situación se revierta y retorne a la situación del comienzo. Por ello, hay que conocer todo el proceso para realizarlo correctamente.

Como mencionábamos, son varias fórmulas de reunificación las que podemos encontrar en la actualidad. Todas ellas son utilizadas tanto por las entidades de crédito como por las empresas especializadas en la reunificación. A continuación mostramos algunos de las más importantes. Sea cual sea tu elección, reunificar deudas con ASNEFes una apuesta segura:

Reunificación no hipotecaria

El préstamos personal (reunificar deudas sin hipoteca) es uno de los métodos para reunificar deudas más usados. En este caso, se debe solicitar uno de los productos por el coste o valor de totalidad de las deudas acumuladas en ese momento. Con ello, sería suficiente para dar por finalizado todos los préstamos que el particular en cuestión hubiese suscrito con anterioridad.

Para ello, el cliente debe asumir, como es razonable, el coste total del nuevo préstamo, con sus nuevos intereses. Además, se deben revisar las condiciones de aquellos que se fueran a liquidar próximamente.

Son muchos los productos financieros que conllevan gastos de cancelación o subrogación, por lo que existe la obligación por contrato de dar respuesta a los intereses que el cliente se haya comprometido a pagar en aquellos casos en los que se cancelase con anterioridad. Por ello, cabe la posibilidad de que al reagrupar la deuda, el coste a pagar crezca notablemente, dado que hay que añadir los gastos adicionales de los intereses de cancelación.

Dicha fórmula suele ser aceptado en deudas pequeñas, y cancelada en aquellas que tienen un valor mayor. Son muy pocas las entidades de crédito que pueden prestar dinero a un cliente determinado que no se encuentra en posesión de propiedades y que se encuentra, además, en dificultades para poder pagar prestamos anteriores. Por lo tanto, reunificar deudas sin hipoteca es una herramienta que se debe tener muy en cuenta.

Reunificar deudas con un avalista

Si se cuenta con un avalista, esta situación cambia radicalmente. Si una tercera persona se encuentra en disposición de dar respuesta, con sus ingresos y bienes, a las deudas del deudor, el banco puede cambiar su opinión drásticamente.

Para ello, el avalista debe presentar una solvencia magnífica. No obstante, los riesgos que se derivan de esta operación también tienen riesgos, ya que existe la posibilidad de que en algún mes no se puede hacer frente a la cuota acordada, y el deudor tendría el derecho de actuar en contra del avalista.

Reunificación hipotecaria

Este es, sin duda, el mecanismo más utilizado que usan los particulares para reagrupar sus deudas. Con ello se aprovecha una oportunidad que ofrece el mercado español de vivienda, como es que el 84 % de los españoles es el propietario de la propia vivienda en la que residen. Este hecho ofrece la posibilidad de que muchos particulares pueden ofrecer su vivienda como una garantía de pago en aquellos casos extremos en los que no se pueda hacer frente al pago mensual de la deuda.

En estos casos, el proceso se basa en la petición de una hipoteca utilizando una vivienda que sea propiedad del deudor. Con el importe conseguido tras este proceso, se cancelan las deudas que se puedan haber adquirido por las otras vías.

Todas las hipotecas tienen, por normal general, mejores condiciones con el deudor que los préstamos personales o de consumo. Esto se basa en que los bancos se encuentran en la seguridad de que, si el cliente no pudiese hacer frente a esos pagos, podrían utilizar la vivienda como garantía.

Por lo tanto, esta opción solo estará disponible para aquellos casos en los que el deudor posea una vivienda en propiedad y no tenga una hipoteca con anterioridad. Si la hipoteca que queda es muy pequeña, también se podría adoptar este mecanismo. Resulta tremendamente interesante ya que las condiciones del pago mejoran sustancialmente. Sin embargo, habrá que prestar especial atención a los gastos que se puedan crear adicionalmente.

A la hora de planificar los detalles de la operación, no se deben tener en cuenta únicamente los gastos que se derivan de los préstamos personales, sino todos aquellos que conlleva la constitución de una hipoteca, como son el registro de la propiedad, la notaría, la gestoría o los impuestos. Además existen otros obligatorios relativos a los préstamos como son el seguro de Hogar, o el de Vida (obligatorio en muchos casos).

Resumiendo, este proceso de reunificación de deudas tiene la capacidad de conseguir condiciones mucho más ventajosas a la hora de hacer frente a las deudas. Sin embargo, existen casos en los que la cuantía total pudiese verse aumentada. El interés final y los cargos adicionales de la hipoteca contratada pueden diferir en gran medida dependiendo del banco en el que se realice la operación.

Reunificar deudas con préstamos personales e hipotecas

Si lo que se pretende solicitar es un préstamo de tipo personal (reunificar préstamos), puede caber la posibilidad de que al cliente le interese realizarlo directamente, sin la necesidad de recurrir a terceras personas. Existen herramientas en la actualidad, como el comparador de préstamos personales, que permiten comparar numerosas ofertas de diferentes bancos y otras entidades de crédito.

Si se decanta por reunificar deudas mediante un crédito hipotecario, también existen herramientas de comparador de hipotecas. En ellas se pueden analizar las condiciones y los intereses de los bancos. Reunificar préstamos es una herramienta que puede proporcionarte un gran ahorro de dinero.

No lo pienses más y decántate por reunificar deudas con ASNEF. No te arrepentirás.